Todo esto sucede ante la pasividad de las autoridades y la complacencia de los vecinos dando categoría de normalidad a lo que es una flagrante vulneración de los Derechos Humanos. Elina es una menor de 16 años y nadie se ha acercado a ella para interesarse por su situación. La policía patrulla todas las noches por la zona y no ha movido un dedo. Delante de sus narices se venden y compran mujeres, y es incapaz de actuar.
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