Esta niña fue vendida por la mafia nigeriana de prostitución a un hombre blanco dueño de un local de alterne. Este hecho sucedió en el Parque del Oeste de Madrid, a escasos 500 metros de la Presidencia del Gobierno español. Todas las noches mujeres subsaharianas alquilan sus cuerpos y son compradas por hombres sin escrúpulos en el mismo parque. Hay muchas elinas todavía y está en nuestra mano evitarlo.
ELINA HA SIDO VENDIDA POR 45.000 EUROS
Esta niña fue vendida por la mafia nigeriana de prostitución a un hombre blanco dueño de un local de alterne. Este hecho sucedió en el Parque del Oeste de Madrid, a escasos 500 metros de la Presidencia del Gobierno español. Todas las noches mujeres subsaharianas alquilan sus cuerpos y son compradas por hombres sin escrúpulos en el mismo parque. Hay muchas elinas todavía y está en nuestra mano evitarlo.
sábado, 29 de octubre de 2011
ELINA-2
Antes de bajar al parque y de vestirse y maquillarse para ejercer la prostitución Elina posa para que la retrate tal cual es. De padre nigeriano y madre árabe es la belleza exótica más interesante que he visto en mi vida.
De hecho la saqué miles de fotos y es la persona que más he fotografiado. Como tantas otras fue engañada por la mafia con la promesa de ser portada de revista y se vio obligada a vender su cuerpo. Conmigo cumplió su sueño y se sintió modelo.
ELINA-3
Las subsaharianas se embadurnan la cara de blanco con un potingue que les quema la piel y que provoca cáncer para atraer al hombre occidental. Elina, igual que sus compañeras, no es una excepción y se maquilla así para conseguir clientes. Cuando acabe la noche, en el mismo parque se limpiará la cara con un pañuelo de papel y aprovecho la oportunidad para preguntar por qué lo hace. Me responde que cumple órdenes de su jefe, un mafioso nigeriano. Ella no puede desobedecer, por que a la mínima le dan una paliza.
ELINA-4
Con un bocadillo envuelto en papel de plata Elina espera que vayan llegando los coches para pararles y ofrecer sus servicios a los conductores. Sus precios son 15 euros por una felación, 30 euros por hacer el amor, y 150 euros si tiene que desplazarse a la casa del cliente. Todo el dinero que gana se lo tiene que entregar a su jefe. Con lo que está obligada a mendigar para comer y pide monedas a los vecinos que pasean el perro a esas horas de la noche, o a los que se sientan en los bancos del parque y a los barrenderos.
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